#485: The Holder of the Nibelung

Español: El Holder del Nibelungo

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a la estación de trenes más cercana que puedas encontrar. Dirígete hacia el puesto de informaciones y pregunta a la persona que allí esté que te ayude a encontrar el tren que lleva a The Holder of the Nibelung. Si te mira con extrañeza o te dice que no sabe de qué hablas, vete inmediatamente y no vuelvas a utilizar un tren para transportarte por el resto de tu vida, pues no querrás ir ni cerca del lugar a donde los trenes te llevarán ahora. Ahora, si la persona se torna pálida y te dice tenuemente que le sigas, hazlo. Serás llevado a una zona muy distante de la estación, la cual no debería existir. Serás dejado cerca de los carriles para que esperes al tren. De repente, lo verás llegar, similar a cualquier otro tren que hayas visto antes, solo que en vez de números o letras, tendrá una marca muy extraña en sus carros. Aborda el tercero y solo el tercero, pues cuando subas a cualquiera de los demás, dentro te ocurrirán múltiples efectos aleatorios que se irán acumulando, toda clase de malestares, dolores y accesos de locura, acumulativos y progresivamente más horribles, y tu muerte estará muy lejos de llegar.

Una vez entres al tren, acomódate en un asiento y las puertas se cerrarán de golpe. Sentirás un soplo de aire frío, más frío que cualquier cosa que hayas sentido mientras el tren va acelerando a tal punto que todo en el exterior se verá completamente negro. En una silla cercana a la tuya verás a una extraña persona vestida con una gabardina negra, un sombrero tan negro que oscurecerá sus facciones incluso aunque el tren esté, de hecho, bien iluminado. No lo mires directamente por mucho tiempo, esto va a enfurecerlo, y el tren se volverá extremadamente caliente, incinerándote en el acto. El tren se detendrá abruptamente una vez, pero no te levantes del asiento. En su lugar, la figura acompañándote se levantará y se irá, quitándose el sombrero, revelando su rostro. Te preguntará: “¿Eres otro de esos lo suficientemente idiotas para Buscarlos?” Debes responder con toda sinceridad por qué te convertiste en Buscador. Él se irá del tren y desaparecerá en la oscuridad, maldiciendo a todos los Buscadores por su terquedad. El tren se moverá de nuevo, con la temperatura bajando incluso más cada segundo. Cuando se detenga de nuevo, sal rápidamente de allí, o te quedarás congelado.

Terminarás en un salón que se asemeja al de un castillo. Mientras caminas más al interior, notarás varias columnas de hielos adornando tu camino, cada uno conteniendo a una persona, mutiladas de las formas más grotescas posibles, sufriendo congeladas en su lugar por lo que parece una eternidad.

Al final del salón, habrá un gran pedestal circular rodeado de trece estatuas colosales, cada una con una espada apoyada en el suelo. Frente al pedestal habrá un gran hombre barbudo quien se ha mantenido estoico desde que lo viste, aparentemente no sorprendido o impresionado por tu visita. Cualquier cosa que digas o pienses desde ahora te causará un dolor irracional que convertirá tus palabras en aullidos, sin ninguna razón aparente. Lo único que podrás decir correctamente es preguntar al Holder: ¿En qué me convertiré una vez estén todos juntos?

El Holder abrirá su boca, pero no emergerá ningún sonido. Tu mente se inundará de imágenes de ti mismo en el futuro, y todo el sufrimiento y dolor que sentirás vendrá a ti a la vez. El dolor hará que instintivamente grites, pero cada vez que lo hagas, se volverá más intenso. Sopórtalo un tiempo, y el hombre se moverá de su posición, dirigiéndose al pedestal, el cual contiene una gran espada de su centro. Quítala de su lugar y examina las antiguas runas que la cubren, exactamente 2537 marcas negras. Si las trece estatuas levantan sus espadas de su lugar y te apuntan con ellas, la mejor opción es el suicidio. Si dejas que alguna te alcance antes que mueras, van a destrozarte de la forma más hórrida y dolorosa concebible y serás congelado en una columna de hielo, sintiendo el dolor de ser destripado constantemente, además del constante sufrimiento de no tener oxígeno por toda la eternidad.

Sin embargo, si las estatuas levantan sus espadas sobre sus cabezas, la espada es tuya. Esta espada es la legendaria Balmung. Por cada Objeto que ya poseas, una de las runas negras se iluminará de un etéreo color verde. La temperatura comenzará a subir y las columnas de hierro se derretirán. Todas las figuras destrozadas estarán enfurecidas contigo pues hiciste lo que ellos no lograron. Todos cargarán contra ti y comenzarán a devorarte. Podrás defenderte con la espada si quieres, pero esto es optativo, tarde o temprano serás superado y asesinado.

Abrirás tus ojos otra vez, y aparecerás en el lugar que llamas hogar, ileso, con la Balmung a un lado.

La Balmung es el Objeto 485 de 538. Mientras aumente la cantidad de Objetos que poseas, la espada se volverá más fuerte, así como tus habilidades con las armas. Cuidado, pues darle demasaido poder hará que los Buscadores inexpertos terminen volviéndola contra sí mismos. Algunos Objetos podrán estar en tu posesión, pero su verdadero deseo es estar con otros.

3 comentarios to “#485: The Holder of the Nibelung”

  1. Anónimo Says:

    Que poder se supone que da esta espada? he buscado y no dice nada de sus propiedades

  2. GSeeker1996 Says:

    !!!Genial!!!

  3. oooooooooohh!

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