#474: The Holder of the Cleansed

Español: El Holder de los Limpios

Ve a algún lago, cualquiera servirá. El único requisito es que se encuentre al menos a un kilómetro de otro lago más pequeño. Deberás estar allí justo a las 6:33 p.m., así que asegúrate de ajustar bien tu reloj. Necesitas que sea digital, un reloj analógico podría reaccionar de forma, por decirlo menos, inesperada. Podría ya estar oscuro, ve abrigado si es invierno. Siéntate al borde del lago hasta que sean las 6:59 p.m.; en ese momento, deberás gritar hacia el lago: “He venido a ver a The Holder of the Cleansed“. Espera un minuto y mira tu reloj. Si luego de un minuto, marca las 7 p.m. como sería normal, corre, y no mires atrás, aquello que emergerá de ahí te perseguirá sin descanso hasta el amanecer. Si no logras aguantar corriendo hasta entonces, prepárate para enfrentar consecuencias desconocidas.

Sin embargo, si tu reloj marca ahora las 6:60 p.m., notarás que el agua comenzará a ondear. Se reitera que no lleves un reloj analógico, pues varias anomalías se han documentado cuando algún Buscador lo ha intentado, y morir con el minutero clavado al pecho es la más preferible de ellas. El agua seguirá ondeando, hasta que tu reloj marque las 6:66 p.m., el momento cuando una forma redonda emergerá en medio del cuerpo de agua. Una voz explosiva saldrá hacia los bordes del lago y bramará: “¿Estás libre de inmundicia?” No respondas que si, a estas alturas puede que eso nunca haya sido cierto. Si lo haces, el agua se tornará roja, y se elevará hasta que estés hundido. Nunca podrás emerger a flote de este océano, nunca morirás por ahogamiento, y el agua se irá calentando progresivamente durante toda la eternidad.

En vez de eso, háblale de tu mayor error, de tu peor transgresión. Si no le agrada, sufrirás el destino descrito arriba, pero si tienes éxito, la voz afirmará que deberás ser puesto bajo un “juicio”. La forma se hará más grande, y deberás mantenerte mirándola todo el tiempo. Este proceso podría ser rápido o tomar varias horas, pero no podrás pestañear siquiera. Pronto se resquebrajará, y una figura alta estará en el centro. Su rostro estará cubierto con una bufanda, y sus ojos se verán pálidos y con las venas marcadas, casi sin vida. Levantará su mano y te hará señas para que te acerques. Da un paso sobre el agua, sin mostrar señales de duda, porque la menor incertidumbre hará que te hundas, nunca llegando al fondo y nunca sintiendo otra cosa más que lo que es realmente esta “agua”, y no existen palabras para ejemplificar lo horroroso que es. Se sentirá sólido a tus pies mientras caminas. Sigue caminando, hasta que te diga que te detengas.

Preguntará otra vez: “¿Estás libre de inmundicia?” Otra vez, no respondas. Pregúntale si es él el Holder de los Limpios. Te mirará de arriba abajo con sus fantasmales ojos, y extenderá su mano. En ella habrá una pequeña semilla no más grande que la yema de un dedo. Cuando la mires, y levantes la vista, la figura habrá desaparecido. En ese momento, caerás al agua, la cual se sentirá espesa y totalmente fría. Tendrás que nadar, pero procura hacerlo rápido, pues tienes poco tiempo. Parecerá que te toma horas llegar al borde, pero cuando salgas, ve corriendo rápidamente al lago más pequeño. Pase lo que pase, no sueltes la semilla. Cuando llegues al otro lago, lanza la semilla. Otra figura se formará, no le quites los ojos de encima.

Del medio, emergerá una gran planta. Se extenderá en miles de ramas en todas direcciones, y sus frutos tendrán la forma de personas deformadas y mutiladas. Habrás expresiones de horror y agonía en sus rostros, quizá sangrantes o sin ojos. El hedor de la podredumbre y la muerte llenará el aire, y la planta producirá sonidos sibilantes y gruñidos. Pronto dejará de crecer, y el lago se volverá calmo y silente. Una de las ramas crecerá hacia ti en el borde del lago. Estira tu mano, y sobre ella caerá una fruta. Será roja con manchas negras. Tendrás que comértela. Su sabor será asqueroso y su textura será como la ceniza. Asegúrate de devorarla completamente, cáscara, tallo y semillas incluidas.

Pronto, te sentirás mareado y colapsarás. En la mañana, despertarás a las 6:59 a.m., y todo rastro de la planta o la figura se habrán ido. Te sentirás enfermo y vomitarás profusamente una sustancia negra, donde encontrarás la drupa de la fruta que comiste. Tallada a nivel microscópico estarán las palabras “Las Segundas Oportunidades Desperdiciadas Nunca Son Perdonadas”. Desde entonces, todos aquellos a quienes hayas fallado en el pasado olvidarán tus errores, pero no podrás fallarles de nuevo, o enfrentarás un destino que incluso Ellos disgustan de pensar.

La drupa es el Objeto 474 de 538. No dejes que tu esencia se vuelva tan podrida y endurecida como ella.

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