#369: The Holder of Gluttony

Español: El Holder de la Gula

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances la recepción, pregunta por visitar a quien se hace llamar The Holder of Gluttony. Si el rostro de la persona se retuerce a uno de absolutas náuseas, serás llevado hacia unas puertas cuya etiquetadas como “El salón del desorden”.

Si fuiste lo suficientemente tonto como para entrar, estarás en un viejo corredor de piedra resquebrada y deshuesada. Pequeños haces de luz filtrándose entre las grietas del mortero serán la única fuente de iluminación disponible, dejándote casi ciego. Los muros estarán cubiertos de frescos y pinturas, pero es imperativo el que no las mires; aunque estén maestralmente representadas, describen actos de depravación tan impíos que drenarán la cordura de tu mente. Continúa hasta que llegues a otra puerta. Sobre la puerta estará tallado un rostro con la boca abierta.

Asómate en la boca y serás asaltado con imágenes de canibalismo y muerte. Si ves una imagen tuya siendo consumido, corre. Corre y no te detengas hasta que colapses por el agotamiento. Si despiertas por la mañana y no puedes escuchar nada a continuación, agradece a los poderes celestiales de que la sordera fue tu único castigo. Si conservas tu audición entonces prepárate, pues serás consumido por el hambre interminable de todas las cosas prohibidas, y no hay forma de evitar que actúe en tus deseos.

Si ves el rostro sonriente de un hombre ya muerto, entonces podrás entrar. Empuja la puerta con toda tu fuerza, y dentro verás un salón pequeño y circular, iluminado por antorchas alternadas entre los muros. En el centro estará un hombre imposiblemente obeso. Sus extremidades están sumergidas entre las muchas capas de grasa que cuelgan desde su abdomen y su cuerpo estará teñido con los restos de su comida anterior. Desde la parte superior de su gran estómago hasta la parte inferior de su ombligo hay un corte tremendo, mantenido cerrado por una hilera de puntos de sutura mal hechos. Te ojeará hambriento por un momento y tu única forma de salvarte será preguntando: ¿Qué los mantiene inertes? Si no fuiste rápido, él te devorará y pasarás el resto de tu agónica eternidad perdido mientras viajas a través de su interminable tracto digestivo. Si eres lo suficientemente rápido, responderá tu pregunta con una historia de perversión y maldad, y finalmente una renuncia al sueño eterno.

Al final de su historia, él comenzará a convulsionar mientras la sutura de su estómago se desprende y su abdomen suelta un torrente de sangre y restos semidigeridos que te golpeará contra el muro, dejándote inconsciente. Cuando despiertes, estarás en la vereda frente a la institución a la que fuiste, sosteniendo un vial de un líquido rojo y espeso.

Ese vial y la sangre dentro son el Objeto 369 de 538. Nunca deben reunirse, no sea que el mundo caiga en lento decaimiento.

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