#334: The Holder of the Beholden

Español: El Holder del Comprometimiento

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de reinserción social a donde puedas dirigirte. Entrégale al primer cuidador que te vea cualquier objeto que tenga una cara tallada. La cara y el objeto en cuestión pueden ser cualquiera.

Silenciosamente, el cuidador escribirá un número de habitación en tu mano estirada. Aunque usará sólo un lápiz, cada número tendrá un color diferente. En el momento en que llegues a la habitación, los números se habrán desvanecido de tu carne.

La sala no tendrá bloqueos y será fácil entrar. Una vez entres, ya no habrá ninguna puerta detrás de ti. Si no puedes superar la prueba de este Holder, nunca más podrás abandonar este lugar.

A lo largo de los muros, cientos de nichos han sido tallados. Cada uno se llena con un busto de marfil de un hombre o una mujer, cada base pequeña grabada con una o dos palabras en una lengua extraña, desconocida. A través de todo el suelo, una capa de polvo blanco se puede ver. El polvo se acumula en oleadas, turbado sólo por tus huellas.

Sentado en una pequeña mesa en medio de la sala hay una mirada extraña, una figura sin género y sin rostro. En sus manos nudosas, con cicatrices, tan impecables como su semblante sin rasgos distintivos, el Holder toma un trozo afilado de piedra.

Un minuto luego que hayas entrado, la figura se levantará de la mesa y hundirá el fragmento de piedra en tu garganta. Si, antes que este tiempo pase, tomas la piedra y diriges su punta hacia tu palma, podrás sobrevivir. De otro modo, tus huesos llevarán una terrible plaga, una que lentamente te consumirá y dejará tus huesos como tus únicos restos, marfil fresco para el Holder.

Vivir entre esta enfermedad requiere preguntar: ¿Cómo conoceremos sus rostros? antes que cinco gotas de tu sangre caigan al piso; si lo haces bien, el Holder suspirará y se disolverá en polvo, uniéndose al rebosante océano de blanco a tus pies.

El trozo de roca irregular se ha convertido en el cincel de un escultor con un vástago de plata y un mango de hueso. Con él, podrás tallar cualquier cosa que puedas imaginar en cualquier material más blando que el acero.

Lo primero que deberías tallar sería una puerta por la que pudieras abandonar la habitación…

El cincel de hueso es el Objeto 334 de 538. Ahora conoces la forma de las cosas que vendrán.

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