#300: The Holder of Woe

Español: El Holder de la Aflicción

“La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra “Leonor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Leonor” y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.”

Edgar Allan Poe, “El Cuervo”

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En Baltimore, Maryland, ve al edificio 203 en la calle North Amity y entra. Debe haber un tour pasando por el interior del edificio. Únete al grupo. El guía te preguntará si deseas empezar el tour desde el principio. Aquí, debes decir: “No, Simplemente quiero ver a The Holder of Woe.

El guía te dará una mirada burlona, y luego dirá que el grupo ya lo hizo parte de la gira. Por ahora, si no has notado al grupo que guiaba, verás que todos sus miembros parecen estar mojados en lo que parecerá ser su propia sangre, y sangrarán de heridas abiertas un río de rojo como el que está debajo de donde estás caminado. Sus ojos representarán canicas blancas rodando en sus cabezas. Hace ya mucho abandonado el uso de su vista, estas personas estarán buscando en la oscuridad por lo que los ha perdido. Sus lenguas cuelgan fuera de su cabeza, una peste o plaga verde asquerosamente ataca el interior de sus bocas y sus lenguas.

Y la inocente guía es la líder de estas almas malditas. No caigas en sus trucos. Date la vuelta y sigue el rastro de sangre que los miembros del tour dejaron atrás.

El rastro llegará a una puerta, con un pequeño charco que indica desde dónde comenzó el profuso sangramiento. Golpea la puerta. Ya no hay vuelta atrás en este punto, pero si tienes un deseo de arrancar, nunca podrás irte de Baltimore, y mucho menos de esta casa en particular. Espera hasta que una calmada y tranquila voz te llame. Si la voz es ruda y tersa, hoy es el día en que los más grandes poderes han decidido que nunca debiste haber existido. Y arreglarán su error usando la manera más dolorosa imaginable.

Abre la puerta. En la habitación verás un hombre pequeño y pálido sentado en un escritorio, escribiendo en un diario. No importa a qué hora entraste allí, el cielo a través de la ventana se verá oscuro, sin luna, y el hombre trabajará con una lámpara de aceite. Además de estos detalles, no hay nada más que seas capaz de ver, pues la luz de la lámpara de aceite no puede ir tan lejos.

Entra. Ignora el sonido que tus pies harán al golpear el suelo, en un sonido acolchado. No mires el color en que tus zapatos se han tornado. Bloquea tus pensamiento sobre lo cálidos que se han vuelto. Y lo más importante, no digas nada sobre el hecho de que existe algo en el suelo en primer lugar.

Cuando alcances al hombre, mira hacia lo que escribe. Será un lenguaje incomprensible, no vale la pena echarle un segundo vistazo.

El hombre dirá mientras escribe: “¿Puedo ayudarte en algo?”

Responde sólo diciendo: “Nunca más”. Si dices algo más, él inmediatamente te atacará con un fuerza que te causará dolor eterno en cada terminación nerviosa del cuerpo. La muerte nunca te alcanzará mientras él lentamente tira de todo lo que una vez fue ser humano y festeja, tomando su tiempo de masticar cada trozo de ti, además de usar tu sangre para rellenar su pluma fuente.

Él sacudirá su cabeza. “Así que, ¿Realmente lo quieres? ¿El Objeto que he custodiado por tanto tiempo? Pero no he terminado con Él todavía”.

Responde con: “Nunca más”.

Suspirará. “Bueno. ¿Es todo lo que puedes decir”

Otra vez, di: “Nunca más”.

Mirará su cuaderno, ya no a ti. “Ya veo. Digo, necesito un poco de aportación en la historia que estoy escribiendo y me preguntaba si puedes darme un minuto para que la puedas escuchar…”

Una vez más, di: “Nunca más”.

Luego de una corta pausa, él se levantará y caminará hacia la ventana. “Muy bien, voy a tomar eso como un si. Bueno, empieza con…”

Y comenzará a contar una de las historias más perturbadoras que hayas oído, secundada por nada ni nadie. Te contará de un infame criminal que escapó de cierto asilo mental. ¿La razón por la que estaba allí? Él había asesinado y comido a cada persona que estuvo en contacto con él antes de su arresto, un total de 23 personas. Forzado a pudrirse en el asilo por 5 años, él pacientemente esperó por la sentencia de muerte, balbuceando sobre su rescate de una fuente divina y la colección que aún tiene que terminar. Luego, el día de su dolorosa ejecución, un rayo fundió un agujero en la valla y se creó una explosión tan poderosa que hizo un agujero en su celda, lo suficientemente grande como para que se escabullera.

Él corrió hasta que no pudo correr más, y entonces continuó. Entonces entró a otro asilo y preguntó al empleado por ver a alguien. Él entró y se fue muy rápidamente, llevando un pequeño paquete en sus brazos.

El hombre continuó haciendo esto, matando y devorando parcialmente a cualquiera que se interpusiera en su camino en una juerga alegre de sangre, hasta que obtuvo un número de objetos aleatorios que fácilmente podían ser quinientos. Entonces, desapareció, sin dejar rastro. Nadie volvió a escuchar de él. ¿La moraleja de la historia? ¿Qué moraleja?

“Bueno”, entonces el hombre dirá: “¿Qué piensas?”

Responde con: “Nunca más”.

El hombre pausará. “¿Quieres saber quién fue ese hombre? ¿El asesino?”

Responde: “¿Tú?”

El hombre se volteará hacia ti, su rostro cubierto en la oscuridad, y mostrando sus rosados y ásperos dientes, iluminándose a sí mismo en la negrura. “No…”

El hombre se acerará y susurrará: “… eres tú”.

Ahora serás capaz de conseguir una buena mirada en su rostro. Parecerá como si estuvieras mirando a un espejo, porque la cara de este hombre es una copia casi exacta de la tuya, excepto que habrá rojo que baja por su barbilla, y sus dientes se llenarán de rosado. Entonces el hombre sostendrá un espejo.

Siéntete libre de gritar. Todo lo que verás es el rostro del hombre, que es ahora el tuyo. Los mismos dientes, la misma mirada salvaje en sus ojos.

La próxima vez que pestañees, estarás en una habitación de tu hogar, y la hora será la misma a la cual entraste en el edificio. En tu escritorio habrá un diario cerrado con una “R” rojo sangre en su portada. Tómalo, y ve al baño. Sería una buena idea limpiar toda la sangre en tu rostro.

Este diario es el Objeto 300 de 538. Ahora tienes la inspiración para traer la ruina a la vida como la conoces. Sin embargo, si decides escribir la historia depende de ti.

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“Y el impávido cuervo osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!”

Edgar Allan Poe, “El Cuervo”

2 comentarios to “#300: The Holder of Woe”

  1. Wow. Creo que es la primera vez que se hace alusión exacta a legión. Y como consiguió casi todos los objetos.

  2. por un momento pensé que este holder podría ser o representar a edgar allan poe, y aún lo creo un poco xd

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