#245: The Holder of Etiquette

Español: El Holder de la Etiqueta

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, el trabajador estará ocupado escribiendo un memorándum de algún tipo. No mires lo que escribe, ni le preguntes sobre eso, y vete si no está con ningún memorándum. Pregúntale si te permite ver a quien se hace llamar The Holder of Etiquette. Si el trabajador deja de escribir, ve al bar o centro social más cercano y permanece allí por dos días. En casos extremos, el trabajador dejará de escribir y pondrá la pluma sobre la mesa. Si esto sucede, tú y todos los que has conocido perecerán al anochecer.

Espera que continúe escribiendo. Si es así, camina detrás del mostrador y toma el portafolio allí. Procede al piso superior del edificio, no dejes que nadie te detenga, ni uses el ascensor. Una vez llegues arriba, te será concedido el paso a la azotea, y te encontrarás en la casa de un hombre mayor.

Sentado detrás de un escritorio de madera antiguo, el hombre canoso debería mirarte con curiosidad, como si esperara a que dijeras algo. Dile: “Estoy aquí para negociar”. Si el anciano rechaza la oferta y te pide que te vayas, te sentirás forzado a salir por la puerta por la que entraste, hacia un mundo tan hórrido que incluso los dioses temerían mirar. Él podría, sin embargo, estar de acuerdo de muy mala gana.

Te guiará hacia su pintoresca sala de estar y te pedirá que tomes asiento. No importa si quieres o no, aunque será algo cortés que aceptes. Verás un reloj cucú marcando las 12. El hombre te preguntará: “¿Qué deseas venderme?” El reloj sonará una vez y comenzará a hacer tictac. Tienes hasta que el reloj marque las 12:30 con 30 segundos para convencer al hombre que compre tu “mercancía”. Puedes usar lo que sea necesario para que esté de acuerdo para comprarla a cualquier precio, pero sólo puedes siempre referirte a ella como tu “mercancía”.

No hay nada que vender. La “mercancía” no es más que un artículo ficticio, inventado, que debes ofrecer al anciano como si se tratara de un objeto real. Tienes que ser convincente, porque cada segundo que pase, las cosas a tu alrededor se irán tornando progresiva y exponencialmente más horrendas. No debes mostrar nerviosismo y temor, pues esto hará desconfiar al hombre, y dificultará tu tarea.

Desde el primer momento, el anciano será obstinado y se negará a comprar. Debes perseverar, sin embargo, porque si fallas en intentar venderla, el horror se manifestará por completo alrededor tuyo, y el anciano mostrará su verdadera forma. Siéntete tranquilo de que perderás la cordura unos pocos segundos después de haber visto todo esto. Si logras convencerlo de comprar, sin embargo, tendrás la libertad de irte cuando el reloj marque las 12:30 y 30 segundos.

Todo regresará a la normalidad, y el anciano sacará de un cofre una cantidad de dinero, en tu equivalente local, que superará cualquier cantidad imaginable por tu “mercancía”. No aceptes, pues además de privarte de obtener el Objeto, condenará tu alma hacia los confines olvidados del Infierno, pues él querrá comprar tu alma para deleitarse torturándola por toda la eternidad. Dile al anciano que te arrepientes de la oferta, y se molestará, soltando un grito estremecedor y llamando a sus mascotas.

Antes que estas monstruosidades de indecible aspecto te alcancen, pregunta: ¿Cuál es Su influencia en el comportamiento de la especie humana?

Con un donaire de alta alcurnia, el anciano te responderá. Te dirá cómo los Buscadores a lo largo de la historia han debido guardar las apariencias entre los demás mientras persisten en su búsqueda, y las consecuencias negativas que generaron sobre ellos su obsesión por los Objetos. Explicará cómo la sociedad, sin saberlo, desplaza a los Buscadores por su evidente comportamiento, y lo importante que es guardar los códigos morales, sin embargo, esta historia te hará sentir tan apartado, un verdadero paria entre los vivos, que sucumbirás ante la depresión y contemplarás el suicidio.

Luego que termine su historia, el anciano dirá: “Todo gira en torno al decoro”. Puedes responderle: “Sin duda alguna”, y despertarás en un parque de tu ciudad, sin recuerdo de la historia que oíste. Estarás de nuevo inserto perfectamente en la sociedad, sin sospechas. Pero cuidado, los Objetos te han considerado “del mundo” y ya no quieren pertenecer a ti. Deberás deshacerte de ellos antes de la medianoche, o sus Holders vendrán personalmente a buscarlos, algo que no querrás presenciar. Ningún Holder querrá relegarte sus Objetos, por lo que tu búsqueda terminará aquí. Vive lo que te quede de vida, si es que aún se le puede llamar así.

Pero si, de otro modo, respondes: “Pronto su reunión cambiará ese paradigma”, el anciano negará con la cabeza, y las bestias se abalanzarán sobre ti. No sentirás dolor, pero caerás inconsciente.

Despertarás en la sala de estar de tu propia casa, a las 12:30 y 31 segundos de la noche, con un dolor sordo en tu cabeza. Ya no te sentirás aceptado entre tus símiles humanos. A tu lado estará el portafolio. Ábrelo, y hallarás un objeto, diferente para cada Buscador. Mientras lo lleves, serás ignorado por todo ser viviente, lo que puede ser un alivio ante el rechazo que la gente tendrá contigo.

El portafolio es el Objeto 245 de 538. Dentro, cada persona verá una posesión material que Ellos buscarán hasta el fin de sus días.

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