#213: The Holder of Grace

Español: El Holder de la Gracia

Seis kilómetros al norte de cualquier pueblo rural antiguo, encontrarás una casa grande y decrépita en una colina. Llama a la puerta, y serás respondido por un hombre alto y moreno. Cuéntale que has venido a hablar con The Holder of Grace. Intentará persuadirte para que te vayas, pero insiste y entra en la casa. Te dirigirá a una puerta al final de un pasillo largo, y él te dejará allí.

A través de la puerta estarán unas escaleras de piedra guiándote a la oscuridad. Las escaleras parecerán continuar por días, y pronto tus piernas comenzarán a sufrir. Aún así, no te detengas hasta que hayas llegado frente a una gran puerta de madera. Golpea esta puerta y una voz suave te dirá que entres. Si te dice otra cosa, corre.

Cuando entres, te encontrarás en una habitación que contiene una larga mesa de caoba con porcelana y cristal precioso. Desde el techo colgará un candelabro de oro y gemas. Al mirar estos objetos te darás cuenta de que una vez fueron extremadamente finos, pero ahora todos están astillados, agrietados, y en mal estado.

Frente a la mesa estará sentada la mujer más bella que hayas visto, vestida con los restos harapiento de lo que alguna vez fue un glorioso vestido blanco y dorado. A través de sus ojos estará atado un trozo de seda. Trata a la mujer como “Lady” y pregúntale si puedes acompañarla. Cuando esté de acuerdo, deberás saber cuál es tu lugar al escoger tu asiento en la mesa. Nadie puede decirte lo que te podría pasar si escoges mal, pero si lo haces bien, aparecerá comida sobre la mesa. No comas ni bebas nada. Ni siquiera huelas nada, pues esta comida no es para seres mortales. Figuras horrorosas tomarán forma en los otros asientos. Mira directo a estas cosas impías, sin retroceder, y preséntate a cada uno con la máxima cortesía. Si ellos hallan incluso la más mínima ofensa en ti, ellos te desgarrarán en pedazos.

Preséntate por último a la mujer al final de la mesa, y pregúntale su nombre. En este punto ella se habrá quitado la seda de los ojos. No debes mirarla directamente, o destrozará tu frágil mente. Debes preguntarle: ¿Por qué los custodian? y la mujer se levantará de su asiento.

Pregunta de nuevo, y verás que ella estará a tu lado. No te gires para mirarla, ni mires sus ojos. De pie con sus manos sobre tus hombros, comenzará a contarte una historia; Una historia de ángeles y demonios, de dioses antiguos y almas mutiladas, de horrores innombrables y sacrificios incontables. Si sobrevives con tu cordura intacta, ella te deseará buena suerte. Se acercará a ti y susurrará su nombre en tu oído. Cuando lo haya hecho, perderás la consciencia.

Despertarás en la última cama en la que hayas dormido, vestido con lo que llevabas esa vez. En tu mano sostendrás un pañuelo de encaje manchado, con su nombre bordado en una esquina.

Este pañuelo es el Objeto 213 de 538. Reza para que su favor te proteja de lo que está por venir.

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