#190: The Holder of Putridity

Español: El Holder de la Putrefacción

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o centro de reinserción social a donde puedas llegar. Cuando alcances el escritorio principal, pregunta por visitar a quien se hace llamar The Holder of Putridity. El trabajador no prestará atención a tu pedido y volverá a sus asuntos (y sólo a sus asuntos). Al final del turno de ese trabajador, síguelo a su casa y duerme delante de su puerta. Cuando regrese a trabajar, pide ver de nuevo al Holder, y repite las acciones del día anterior. Luego de 12 días de solicitudes, el trabajador te mirará y gentilmente te pedirá que lo sigas.

Él te guiará por la puerta trasera del vestíbulo de la institución y hacia el patio de las instalaciones. En el centro de ese patio habrá un pequeño pozo. Te señalará que saltes dentro. Hazlo, y no salgas hasta que haya caído la noche. De lo contrario, tus órganos internos se sublevarán y explotarán dentro de tu cuerpo, condenándote a una muerte lenta y agónica por sepsis. Si te las arreglas para esperar en el fondo del pozo a que llegue la noche, puedes intentar subir. Si escuchas cualquier ruido mientras trepas, hazlo más rápido, pues si fallas o te retrasas incluso un poco, la esencia carnal del asco y la suciedad te alcanzará y te llevará a su reino de decadencia, a pudrirte por supurantes eternidades.

Cuando salgas del pozo, verás que el paisaje del patio ha cambiado. Lo que una vez fue un exuberante jardín ahora es un repugnante pantano. En cuanto salgas de la superficie de piedra corroída del pozo, te hundirás profundamente en profundas aguas negras, burbujeando periódicamente y llena de un olor abominable de infinita enfermedad. Una mirada alrededor te mostrará que estás recubierto por un anillo increíblemente denso de árboles de coníferas, restringiéndote en este pequeño círculo de horrible suciedad y asco.

Mira desde donde llegaste hacia el pozo, y lo verás a Él: un cerdo grande, horrible, gloriosamente corpulento, mirándote con sus ojos lánguidos, pero negros y malévolos, su piel estirada manchada con todos los colores y texturas de sangre, semen, y vómito que se filtran profusamente sin cesar de sus orificios y grotescas llagas.

Párate ante la abominación porcina y no mires por mucho tiempo a los fluidos que emergen de su alrededor, o formarán una imagen de enfermedad y plagas inimaginables para un simple mortal como tú. En vez de eso, mira directamente a sus ojos saltones y negros, y pregúntale: ¿Cómo Ellos infectarán este mundo? El cerdo comenzará a hablar con una voz áspera, aguda, empapada en sangre, con su garganta obstruida con todas las clases de mucosidades y escoria.

Te contará cada detalle sobre cada enfermedad que haya pasado por la Tierra. Aprenderás la complejidad de la estructura celular del virus Ébola, la Peste Negra, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, y otras grandes y pequeñas infecciones que hayan condenado criaturas a través de las eras. Serás instruido en los principios de la descomposición de humanos y otras criaturas vivas, incluyendo los horrorosos rituales funerarios de entidades desde mundos más allá del nuestro.

No olvidarás un solo detalle de lo que has oído, pues es el testamento de la putrefacción en todas sus majestuosas formas. Y aprenderás de la mayor de todas las infecciones, que se extenderá en toda la Tierra muy pronto, concediendo un destino mucho peor que la muerte a todos los habitantes del mundo. Si no caes irrevocable e instantáneamente en la locura por escuchar su nombre, serás capaz de proseguir.

Luego que el cerdo termine con su letanía de plagas, lentamente empujará su abdomen hacia ti directamente. En ese momento, él inhalará bocanadas de aire pútrido, y respirarás los mismos en una exhalación de completa oscuridad y enfermedad. Deberás inspirar profundamente de estos atroces soplos, o la criatura ante ti no dudará en devorarte, pues su apetito es enorme e insaciable. Si aspiras sin duda, sentirás que caes de vuelta dentro del pozo en la institución desde donde viniste, y si tienes fuerza, podrás trepar y continuar tu viaje.

Pero cuando finalmente regreses a tu mundo, tu cuerpo será atormentado por esputos, y tu piel se dividirá y romperá con toda clase de úlceras, dejando que el pus y la mugre corran libremente a través de ti, e incluso tu propia alma se tornará tan negra como el órgano sexual de una prostituta sifilítica.

Esta enfermedad que ahora llevas es el Objeto 190 de 538. Si los reúnes todos juntos, quizás esta plaga te abandone, ¿Pero a qué costo?

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