Viajando por verlos

Tenía 6 años. Mi padre me abandonó a mí y a mi madre, quedándonos solos, sin dinero, sin nada. Mi madre no aguantó mas y se volvió loca. Pensó que viviríamos mejor en el cielo. Cogió un cuchillo y me lo intentó clavar. Suerte que yo hacía karate, bueno, taekwondo y pude hacerle una llave.

Ella me dijo, en sus últimos minutos de vida, y con lágrimas en sus ojos, si quieres venir conmigo, y con tu padre, coge el cuchillo y clávatelo aquí. Ella lo hizo y entonces vi por primera vez lo que es sangre, para mi, mancha roja.

Cogí el cuchillo, pero no me convenció nada, y decidí seguir adelante. Ahora estaba solo, sin nada, sin familia, huérfano perdido. Me adoptaron unos españoles durante 8 años. Era una familia muy distinta a la mía. Hacían reuniones familiares, comidas y cenas increíbles, eso era vida y relación. Lo mío solo era pobreza y soledad.

En ese momento, con mis 14 años de edad, les pedí a mis padres adoptivos, si serían capaces de ayudarme a reencontrarme con mis padres. Mi padre seguía vivo, mi madre no, ya estaría en el cielo junto a Alá. Aquí se dice que es Dios.

Yo quería ver a mi padre, y luego a mi madre. 8 años sin padres. Les pedí que me ayudaran a ir a Suecia, donde él vivía. Dijo que si algún día quisiéramos, fuéramos a su casa. Espero que no haya cambiado de hogar en 8 años.

Mis padres adoptivos, no tenían tanto dinero por desgracia. Solo me llevaron a Estocolmo. Yo tenía que ir a Borás. La desgracia me seguía, no me importaba que mis padres adoptivos no me pudieran llevar allí, les agradecí su ayuda durante 8 años y con el poco dinero que tenía les compré un regalo.

Pasé la primera noche en las calles de Estocolmo. Allí no eran todos tan pobres y era más agrdable la acogida. Me pude quedar unos días en casa de una mujer, que tenía una niña. Conocía el árabe, asi que nos pudimos relacionar.
Mi afición eran las lenguas, sabía el español , el árabe y el inglés a medias.

Pasé unos días y empece con lo que se dice auto stop para llegar a Borás o lo más cercano posible. Fueron horas y horas grandes por allí. Los que me acogieron, me dieron hasta de comer también, fue una gran aventura. Todo llegaría hasta que el que me llevaba justo a Borás, tenía una urgencia hacia Estocolmo.

Me dejó allí en la calle, por la noche y con tormenta. Me dio un chaleco para ver si alguien pasaba, que me acogiera.

No hubo suerte, tuve que pasar la noche allí, con una lluvia increíble, y con tormenta, algo desconocido en mi país. Por suerte pude hidratarme mucho. Decidí ir andando hasta Borás. Toda la noche estuve andando. Vi amanecer y le pregunté a una persona si me acercaba a Borás.

Me dijo que estábamos a 100 km, y ayer solo estaba a 27. ¿Tanto me alejé? ¿Tanto me voy a equivocar?. Ya veía menos esperanzas de reencontrarme con él. La chica me tuvo que dejar a 92 km.

Pasé días y días, en los que me cogían, me acercaban tan solo 4 km. No comía, estaba más delgado.Me iba a quedar en los huesos, todo por eso, todo por ver a mis padres. Siento que cada vez estaba más cerca de mamá.

La alegría fue, cuando otro señor, me dijo, que me iba a llevar. Paró el coche y me cogió, me iba a violar. Cogió el cuchillo y me lo apuntó. Amí no me importaba, si me iba con madre, perdía la esperanza.

Mi taekwondo ha servido mucho. Cogí el cuchillo y se lo clavé. Me llevó a un bosque, maldita sea. Ahora estoy más lejos. Cogí el cuchillo, y empecé a comer trozos suyos. La lluvia era mi agua, y su cuerpo mi comida.

No era vampiro , no piensen eso de mí. Lo dejé todo. Amenacé a una chica para que me llevara con el cuchillo. Era mi única manera de llegar. Estoy independizado a los 14 años.

La mujer me llevó. Ahora fui a la calle y llamé a su casa. Podré ver a mi padre, darle un abrazo, que es lo que quiero. Pregunté por él y me dijo que se había mudado con su mujer a Estocolmo. Se fueron hace dos días, osea que ya debe estar cerca.

Maldita sea, esas palabras, me hicieron sentir que todo es imposible. Pero no tiré la toalla, llegué haciendo autostop, amenazando a los que me dejaban 4 km más cerca y poco a poco iba llegando.

En ese momento llegué a Estocolmo. Era el día de mi cumpleaños, ya tengo 15 años. Encontré a una persona muy parecida a él. Fui preguntando por esa persona y por mi padre. Dos días después, dormido en un banco de la ciudad y sin comer, sin fuerzas por vivir, di con mi padre.

Fui a verle, me reconoció, yo a él también. Fue la mejor cena de mi vida. Conocí a su mujer, mi padre se lo contó todo, y a ella le pareció muy bien. Al día siguiente, supongo que mi padre me buscaba, y me encontró muerto. Ahora estoy buscando a mi madre, y quién lea esto, que sepa que estoy con ella y que con un poco de esfuerzo, todo es posible en esta vida.

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