El suicidio de Calamardo

¿Alguna vez ustedes han visto una serie que se llama Bob Esponja? Yo si, y les confieso algo, me gusta mucho. La considero como una especie de Ren & Stimpy para niños. Creo yo, considero que tiene un estilo parecido. Con respecto a Bob Esponja, hay una historia que ha recorrido el internet que se ha hecho muy famosa, una leyenda terrible, que incluso ha derivado en otras más pequeñas, pero se considera que la única auténtica es ésta.

Era la Temporada 3 y, ya habían estrenado la película. Por lo tanto, los creativos del canal, todos personas muy jóvenes estaban secos de ideas y además, tenían otro fardo muy grande encima ya que tenían que remodelar un poco la estética del show, pues de acuerdo a reglas de marketing, ya se estaba haciendo un poco viejo; habían pasado ya 3 años desde el estreno de la animación, y ya era hora de darle un toque distinto, más adaptado al tiempo que corría.

Decidieron volver a los orígenes, y cuando uno vuelve a los orígenes, regresa a los episodios piloto. Produjeron 3. Ninguno particularmente gracioso, pero cuando estaban todos reunidos en la pequeña sala, con un gran televisor pantalla plana, un plasma empotrado a la pared, decidieron insertar el último CD.

El episodio empezaba así: “El suicidio de Calamardo”. El jefe consideró esto una broma de mal gusto, pues como ustedes saben, cuando diriges o produces material que está enfocado a los niños, tienes que tener cuidado de decir ciertas cosas; ciertas palabras son prohibitivas. Por ejemplo, la palabra cáncer está prohibida en una animación. Y aunque suicidio no estaba particularmente tipificada como una palabra prohibida, es obvio que no se podía utilizar. Pero lo consideró como algo que se podía arreglar, el show, el episodio podía ser llamado de cualquier otra manera, asi que lo dejaron correr.

Cual fué la sorpresa de ellos, de que, esta entrega en particular, iba a ser muy sorpresiva pero por todas las causas equivocadas. Empieza Calamardo practicando con el clarinete en su cuarto, errando algunas notas como siempre, gira la cabeza, ve a Bob Esponja por la ventana y éste le dice: “Calamardo, nos vemos en el concierto de esta noche”. La escena corta muy bruscamente, incluso de una manera amateur, y ya está Calamardo, en la tarima, y lo miran miles de habitantes de Fondo de Bikini, peces, caracoles, de todo. Los que vean esta animación saben a que me refiero. Empieza a tocar el clarinete con una melodía muy, pero muy triste. Pero más temprano que tarde, sucede algo extraño, y es que la gente lo empieza a abuchear, pero no de una manera graciosa, caricaturesca, como la que estamos acostumbrados, no, de una manera cruel, ruin, perversa.

Es dificil de describir, incluso Bob Esponja se salió completamente del personaje y estaba abucheando a Calamardo. Y cuentan que los ojos de Bob se veían terriblemente reales, así como los ojos de Patricio, de Arenita, de Don Cangrejo, de todo el resto del elenco, ojos muy reales, y aunque no se podía escuchar muy bien que decían exactamente, tu podías suponer que era horrible, porque los rostros de ellos estaban muy arrugados, con expresiones de rabia muy profunda. Calamardo obviamente deja de tocar y los mira asombrado, pero nuevamente, insisto, no de la manera caricaturesca a la que estamos acostumbrados, sinó con una expresión mucho más… visceral. La impresión degrada en depresión.

Corta la escena bruscamente otra vez, y está Calamardo sentado en su cuarto. Hay un filtro muy oscuro de fondo, muy espectral; nosotors sabemos cual es el color de Calamardo, pero ahora tenía un aspecto más malva, y tenía los ojos rojos, pero no insinuando nada diabólico, sinó porque estaba llorando. Y lloraba, y lloraba, y caían las lágrimas, lágrimas largas; y la forma en que Calamardo sollozaba y gemía, no era para nada digno de una caricatura.

Y así pasó el tiempo, 2 minutos, 3 minutos, y todo el mundo en el estudio frío, viendo la pantalla. Y lloraba, y decía cosas pero muy por lo bajo que no se podían distinguir. Entonces la imagen vuelve a cortar muy bruscamente y se ve una fotografía. Obviamente todos en el estudio se crispan, agarran el control remoto y retroceden, porque no era ni siquiera un mensaje subliminal, era muy obvio para ser un mensaje subliminal, pero cual es su sorpresa que cuando llegan a ese cuadro en particular, era de un niño, mutilado en una acera. Muerto con lo que, a primera vista se podía describir como a hachazos. Con las vísceras chorréandole en la cintura y en la entrepierna, salidas, las tripas, los intestinos, una raja enorme abierta, la sangre brotando en la acera, sobre el pavimento caliente, y se ve una sombra sobre el niño, que obviamente es la persona que le está tomando una foto.

Revuelo en el estudio. Gritos, inclusive. el director está furioso, furioso. Pero cuando el sopor amaina un poco, sigue el episodio. Y simple y llanamente, está Calamardo llorando, y llorando. Y empiezan a multiplicarse los cuadros de niños destrozados completamente. Uno incluso ya no tenía cara, tenía una raja enorme en medio de la cabeza, y tenía los lados del rostro completamente dividos así de manera grotesca, como si fueran lonjas de carne.

Y luego, todo vuelve a lo mismo, al rostro de Calamardo. Pero ésta vez él ya no está llorando. Simplemente está viendo fijamente a la pantalla, con sus ojos grandes y rojos. Y así se queda, por un rato, ante el silencio sepulcral del estudio, como si se estuvieran viendo mutuamente animación y realidad. Escuchan, que de los parlantes sale una voz muy gruesa que dice “Do it!”, que significa Hazlo!. Y finalmente Calamardo coge una escopeta, y se vuela la tapa de los sesos. Fragmentos de carne, huesos, materia gris y sangre tan espesa que parece negra, cubren la pantalla. Y el episodio termina tan abruptamente como empezó. Reúnen a todo el equipo responsable de la animación en el estudio. Pero por más severos que son, nadie se atribuye la creación del mismo, nadie toma para sí la responsabilidad de ese episodio piloto, que sencilla y llanamente apareció, en una caja puesto junto con los demás.

La cuestión degenera con mucha rapidez y llaman a la policía, puesto que, no saben si las fotos de esos niños las sacaron simplemente de Internet, que es lo que quisieran creer, o si en verdad alguien las tomó. Pero cuando llega la ley, y revisan, y buscan, y se empapan del tema, pasan las semanas, y concluyen en 2 cosas:

La primera es que no hay pruebas de que nadie haya creado esa animación en el estudio, puesto que hacer un show, incluso si se trata de un capítulo no es algo fácil; se necesita de un equipo entero y los recursos del canal para ello, pero no pueden probar que nadie lo hizo, incluso si fuera una sóla persona de ya de por sí es muy improbable.

Y en segundo lugar, nadie reportó a ningún niño desaparecido, y nadie supo de ningún infante asesinado, ni en las últimas semanas, ni en los últimos meses, ni tampoco en los últimos años, por lo menos no como se mostraban en las fotos; Determinaron que eran reales, pero no encontraron a nadie desaparecido.

No se sabe que pasó con este episodio, si lo destruyeron, si lo borraron, pero eso no es lo importante. La vida siguió como siempre. Todo eso no es, pues, sinó el simple testimonio de un interno que asegura haber visto lo que vió:

El suicidio de Calamardo.

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